En un taller casi todos preguntan lo mismo: cuánto vale el cambio de aceite, si hay cupo y hasta qué hora recibes. Eso ya lo sabes. Lo escribes una vez y tu asistente virtual contesta con esa lista mientras trabajas. La cita no queda hecha hasta que tú la confirmas.
El precio sale de tu lista
Le enseñas los servicios, el horario y qué se cotiza solo después de ver el carro. En texto, como se lo dirías a un ayudante nuevo. Si preguntan por un Spark, tu asistente responde el precio que tú pusiste para ese tamaño y pregunta si lo traen hoy u otro día.
No inventa un valor. Si preguntan algo que no está en la lista, lo dice y te deja la conversación en el panel.
El cupo es un dato, no una promesa
Pregunta qué carro es, qué servicio quiere y a qué hora pueden traerlo. Usa tus reglas. Si escribiste que el cambio de aceite se recibe hasta las 4, no ofrece las 6. Te deja el dato listo: carro, servicio, hora, nombre.
Tú sales, lo ves y confirmas. El trabajo lo aceptas tú.
No diagnostica
Si escriben que el carro hace un ruido al frenar, tu asistente no dice que son las pastillas ni los discos. Toma el síntoma y propone traerlo a revisión, en el horario que tú diste. El diagnóstico lo das tú, con el carro al frente. Nadie debe llegar diciendo que por WhatsApp le dijeron que era una bobada.
Si además vendes carros usados, enséñaselo aparte. El taller habla de servicio y de tiempo. La venta habla de referencia, precio y visita.
Te siguen escribiendo al mismo número. La diferencia con la app del celular está en WhatsApp oficial.
Talleres están en Servicios.
