En la hora de servicio, la pregunta que más se pierde es «¿tienen mesa para mañana? Somos 6». Tu asistente virtual la toma con el horario y el cupo que tú escribiste. Tú confirmas la mesa cuando puedes.
La reserva, con tus reglas
Le enseñas qué días recibes reservas, para cuántas personas, y qué datos quieres: nombre, día, hora y si es una ocasión. Una mesa de cuatro un martes queda anotada. Una celebración de quince, con una alergia o una torta que traen ellos, no la decide el asistente. Toma los datos y te deja la conversación para que tú digas si hay espacio.
Menú y horario, solo lo que cargaste
Si preguntan hasta qué hora abren o si hay opción vegetariana, responde con lo que escribiste. No inventa platos ni precios. Si anotaste hasta qué hora sale el domicilio, puede repetir esa frase. No arma el pedido. Lo que no le enseñaste, lo dice, y te queda a ti.
Después del servicio
Abres el panel y ves las reservas una por una: quién quiere mesa, para cuándo, para cuántos y si celebran algo. También una lectura corta, con las reglas que tú pusiste. Por ejemplo, un grupo que pasa de tu máximo, o una fecha en la que no recibes. Confirmas eso. No revisas el chat entero para encontrar la mesa de las ocho.
Te siguen escribiendo al mismo número. La diferencia con la app del celular está en WhatsApp oficial.
Restaurantes están en Servicios.
