Publicas un carro y el WhatsApp se llena de lo mismo: si todavía lo tienes, y cuánto es lo menos. Contestar más rápido no te dice quién vale la visita. Abrir el panel, sí.

Dos datos alcanzan para ordenar el día

Le enseñas qué carros tienes, en qué precio está cada uno y en qué horario se pueden ver. Cuando escriben por la Duster, tu asistente virtual confirma solo si tú la marcaste como disponible, y pregunta la ciudad y el presupuesto. Quien está mirando precios suele quedarse ahí. Quien quiere verlo, contesta.

El precio lo pones tú

«¿Cuánto es lo menos?» no se resuelve en el chat. Tu asistente repite el precio que publicaste y pasa la conversación a la visita, para que lo hablen contigo. No regatea y no vende el carro. El carro se vende cuando la persona lo ve.

Lo que te queda de esa persona

En el panel ves cuál carro, desde qué ciudad, con qué presupuesto y si quiere ir. También una lectura corta, con las reglas que tú escribiste: si ya está para verlo, si solo está cotizando, o si pidió crédito y tú no ofreciste financiación.

La visita la confirmas tú. Tu asistente no promete que un banco aprueba, y no habla de SOAT ni de traspaso si tú no le diste ese dato.

Si también tienes taller, enséñaselo aparte. Aquí las preguntas son referencia, precio y visita.

Te siguen escribiendo al mismo número. La diferencia con la app del celular está en WhatsApp oficial.

Carros usados están en Servicios.

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